Donald Trump y la Reserva Estratégica de Bitcoin

A lo largo de su campaña presidencial en 2024, el presidente de los Estados Unidos de América, Donald J. Trump, recibió alrededor de $250 millones provenientes de la industria cripto. Aunque es fácil perder perspectiva sobre ese número, las donaciones del sector cripto eclipsaron a las de cualquier otra industria, incluyendo la petrolera o farmacéutica. Es por ello que, en 2025, no debería sorprender que la administración Trump y sus allegados continúen apostando por Bitcoin.

El mayor impacto de Trump en cripto precedió a su inauguración como presidente el 20 de enero de 2025, pues tan solo tres días antes fue lanzada $TRUMP, la memecoin oficial del Presidente que logró explotar como ninguna otra lo que ha sido una de las tendencias definitorias del presente mercado. Con un precio inicial de $1,20 por token, $TRUMP alcanzaría los $75 en menos de 24 horas, un evento de creación de riqueza sin precedentes en la historia de las finanzas, no solo por su escala (capitalización de mercado tope de $14.500 millones) sino también por su rapidez.

$TRUMP y el menos exitoso token de la primera dama $MELANIA marcarían el declive de las memecoins, cuyo atractivo y capacidad para atraer liquidez no ha vuelto a ser la misma. La personalidad excéntrica del presidente ha sido parte esencial de la fórmula que lo llevó a la Casa Blanca dos veces, y que Trump sea el rostro de la “más grande y hermosa” memecoin creada es un recordatorio de que hoy en día pocas cosas pueden acaparar la atención pública como el presidente número 47 de los Estados Unidos.

El poder político y mediático que ostenta Donald Trump es un factor determinante en todos los mercados, bien sea por sus repetidas amenazas arancelarias a otros países o mediante sus escasas menciones a criptomonedas desde su propia red social, Truth Social. Fue precisamente mediante un post en Truth Social que Trump dio a conocer la Reserva Estratégica de Bitcoin, uno de los objetivos que algunas personalidades de la industria, como el presidente de Bitcoin Magazine, David Bailey, habían apuntado como posibles si Trump resultaba elegido.

No obstante, como toda promesa de campaña, la Reserva Estratégica de Bitcoin que obtuvieron los bitcoiners no es exactamente aquello que imaginaron antes de votar por Trump. Ante todo, la orden ejecutiva firmada por Trump el 6 de marzo de 2025 solo garantiza que Estados Unidos no venderá, por ahora, los bitcoin que han sido confiscados producto de distintos procedimientos legales del gobierno, sin acumular mayores reservas de Bitcoin como lo hiciera El Salvador, pero hasta hoy no existe claridad sobre cómo se implementaría la misma.

Incluso en el sitio de apuestas (o mercados de predicciones) de Polymarket permanecen abiertas varias apuestas sobre si Trump y su administración realmente lograrán dar forma a esta Reserva Estratégica de Bitcoin, así como a la Reserva de Activos Digitales paralela a ésta, que potencialmente podría incluir criptomonedas como Ethereum, Solana, Cardano y XRP, que también poseen entidades de varias agencias federales.

Si bien podría considerarse una victoria que Trump haya vetado el desarrollo de una CBDC (moneda digital de banco central), así como la importancia “estratégica” atribuida a Bitcoin y demás criptomonedas en manos del gobierno, ambas son medidas esencialmente reversibles al haber sido creadas mediante una orden ejecutiva en vez de un proceso legislativo.

En ese sentido, si el alza de Bitcoin hasta los $100.000 en diciembre de 2024 se debió parcialmente al efecto que Trump podría tener sobre la industria cripto, que el precio continúe oscilando entre ese número y el pico de $111.970 en mayo evidencia que la Administración Trump se ha quedado corta en comparación con el FOMO.

Al mismo tiempo, tras el escándalo de $TRUMP, rivales políticos del presidente han cuestionado la cercanía de varias personalidades del mundo cripto al círculo de Trump. En marzo, Trump recibió en la Casa Blanca a los CEOs Michael Saylor de Strategy (antes MicroStrategy), Brian Armstrong de Coinbase y Brad Garlinghouse de Ripple, así como a representantes de varias otras compañías.

Miembros del Partido Demócrata, como el senador de Connecticut Richard Blumenthal, han denunciado que estos eventos son como poner un letrero de “Se vende” en la Casa Blanca, donde efectivamente el sector cripto ha logrado hacerse con acceso al presidente en una suerte de subasta.

La Bitcoin Conference de Las Vegas contó con la participación de los hijos del presidente, Eric Trump y Donald Trump Jr., así como del vicepresidente J.D. Vance, luego de que el mismo Trump asistiera en 2024. Ambos hijos de Trump, así como su hermano menor, Barron, son figuras clave en World Liberty Financial ($WLFI), el protocolo DeFi del grupo Trump, el cual le generó más de 57 millones de dólares en ingresos a título personal al presidente en 2024, es decir, antes del lanzamiento de $TRUMP.

Por otra parte, pese a que Trump ha cautivado a una buena parte de la industria cripto, especialmente en Estados Unidos, otros en el bloque cypherpunk no ven con buenos ojos cómo el establishment político gana territorio en el mundo de Bitcoin. Incluso sin considerar posibles conflictos de intereses que emanan de este nuevo lobbying cripto, mezclar a Bitcoin con Washington atentaría contra el mismo ethos que inspiró su origen.

Hasta 2021, Trump siempre fue un acérrimo crítico de las criptomonedas públicamente, apenas comenzando a cambiar de opinión el año pasado cuando la oportunidad de recibir grandes donaciones y el respaldo del sector se volvió una pequeña parte de su agenda. En sus apariciones públicas, el presidente no luce particularmente interesado o conocedor sobre Bitcoin o cripto, de allí que su figura no se volviera inmediatamente popular como sucedió con Nayib Bukele.

Apenas en el primer año de su mandato, Trump ha demostrado que su sola presencia es capaz de mover el precio de Bitcoin y todo el mercado con tan solo un tuit. Tal vez sea imposible predecir si Estados Unidos se convertirá en la “superpotencia Bitcoin del mundo” que Donald Trump ha mencionado, pero sin duda alguna, toda la atención de la industria cripto está fijada en él durante los próximos tres años

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