Agentes de IA: La nueva revolución tecnológica y cultural

Sin la menor duda, la revolución de la IA se perfila como un punto de quiebre no solamente económico, sino también cultural y social. Al igual que las anteriores revoluciones tecnológicas de la era moderna (el vapor, la electricidad, la informática), los cambios económicos vienen seguidos o conviven con profundos cambios culturales, la llegada de los agentes inteligentes es una muestra de ello.

En muy poco tiempo —menos de una década— importantes sectores de la tecnología han adoptado diferentes formas de interacción con agentes inteligentes que son cada vez más precisos, certeros y ajustados a las necesidades de los usuarios. Un ejemplo de ello son los canales de atención al cliente, los agentes de inversión en mercados o los agentes para el desarrollo de aplicaciones web.

Sin embargo, consideramos un error encasillar el potencial de la IA a los aspectos técnicos y económicos.

En el Centro de Cultura Digital, junto con los profesores Roberto Hung (@rhungc) y Antonio Russoniello (@criptorusso), hemos desarrollado la tesis de que el principal impacto de la IA a largo plazo será en el modelaje de nuevas interacciones sociales.

En este contexto, la IA y las tecnologías descentralizadas apalancadas en blockchain serán protagonistas de nuevas formas de contrato social, con la llegada de:

Nuevas formas de toma de decisiones para nuevos tipos de organizaciones sociales descentralizadas

Sistemas de Justicia Descentralizada basados en algoritmos

Sistemas de participación ciudadana apoyados en IA

Nuevas formas de toma de decisiones para nuevos tipos de organizaciones sociales descentralizadas

Particularmente, creemos que la justicia descentralizada apoyada en algoritmos y la participación ciudadana basada en blockchain, pueden ser pilares de formas innovadoras de interacción social que sean cada vez más democráticas, transparentes y verificables.

No cabe duda de que la sociedad del futuro —esa que vivirán nuestros hijos— se basará en la IA para muchos procesos económicos. También es hora de que pensemos y ayudemos a modelar (con el apoyo de la IA, ¿por qué no?) las nuevas maneras en que los ciudadanos de los siglos XXI y XXII, junto a los algoritmos, tengamos sociedades más transparentes y eficientes, más participativas y más libres.

Ya existen experiencias con sistemas apoyados en blockchain para la toma de decisiones, para identidad digital y justicia descentralizadas que, junto con agentes de IA que sigan lineamientos éticos y de transparencia, permitirán que estas soluciones se implanten muy pronto en nuestros países para mejorar la vida de todos.

Una versión extendida de estas ideas está disponible en el capítulo “LA CIUDAD INTELIGENTE Y LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA: UNA REVISIÓN DESDE EL DERECHO Y LA TECNOLOGÍA” del libro Ciudades Inteligentes: un reto para Iberoamérica, de Roberto Hung y Robinson Rivas Suárez, disponible en Amazon

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