Criptoeconomía, teoría de juegos y finanzas conductuales

Voshmgir y Zargham (2019) definen la cripto economía como “un campo emergente de juegos de coordinación económica en una red peer-to-peer protegida criptográficamente.” Brekke y Alsindi (2021) la presentan como “un campo interdisciplinario, emergente y experimental que se basa en ideas y conceptos de la economía, la teoría de juegos y disciplinas relacionadas en el diseño de sistemas criptográficos peer-to-peer.” Ambos trabajos reconocen como primera referencia documentada una intervención en 2015 de Vlad Zamfir, desarrollador de Ethereum, para quien sería “una disciplina formal que estudia los protocolos que rigen la producción, distribución y consumo de bienes y servicios en una economía digital descentralizada. La cripto economía es una ciencia práctica que se centra en el diseño y la caracterización de estos protocolos.”

La discusión sobre la posibilidad de crear una nueva disciplina, con sus propias bases epistemológicas, encontró dos tipos de respuesta, entre muchas. Brekke y Alsindi (2021) citan un tweet de Nick Szabo que ilustra la primera: “un economista o programador que no haya estudiado mucha informática, incluyendo criptografía, y que solo conjetura sobre ella, no puede diseñar ni construir una criptomoneda exitosa a largo plazo. Un informático y programador que no haya estudiado mucha economía, pero aplique el sentido común, sí puede.” Otros autores, citados por Voshmgir y Zargham (2019), tratan los sistemas cripto económicos como subconjuntos de otros sistemas complejos, considerando la cripto economía como un campo que también intersecta con investigación de operaciones, gerencia, filosofía, ingeniería informática e industrial, ciencia política, derecho, ética, psicología y otras disciplinas.

Comparar ambas aproximaciones a la palabra cripto economía destaca las diferencias en los objetivos de quienes desean utilizarla como denominación para su campo de estudio. En un caso, el propósito parece ser contribuir a la interacción dentro de una comunidad que utiliza la tecnología blockchain, creando nuevas relaciones y productos. En el otro, parece ser explorar interacciones de una nueva comunidad con otras preexistentes, identificando en sus innovaciones aspectos que faciliten o dificulten su adopción en distintos ámbitos.

La segunda aproximación tiene una ventaja sobre la primera. La teoría de juegos y el diseño de mecanismos están construidos sobre la definición de racionalidad neoclásica, dominante entre economistas durante la segunda mitad del siglo XX. Lucas, Nash, Shapley, Harsanyi y Hurwicz, entre otros, recibieron el Premio Nobel de Economía por describir comportamientos de individuos optimizadores, capaces de elegir sus propias estrategias dadas las estrategias de los demás. Sus modelos matemáticos incorporaron distintos supuestos de información, incertidumbre y tiempo, siempre sobre la base de suponer que sus resultados eran consecuencia de decisiones óptimas de individuos que conocían dicho sistema. Herbert Simon, rara avis entre los economistas desde mediados del siglo XX, había seguido un camino distinto, que también le valió un Nobel. Acercándose a la psicología y la ciencia de la computación, sostuvo que los individuos solo podían tomar decisiones satisfactorias, nunca óptimas, porque su racionalidad era limitada. Sobre esta base contribuyó al desarrollo de teorías de la organización y de conceptos en inteligencia artificial que fueron algunas de las referencias para Coase, North, Williamson, Ostrom, Kahneman, Thaler y Shiller, entre otros autores que ganaron el Nobel por nuevos aportes institucionales y conductuales a la economía.

La discusión en torno a la racionalidad de los individuos se extendió, naturalmente, al estudio de las finanzas. La crisis financiera global de 2008, año de la publicación de Bitcoin: A Peer-to-Peer Electronic Cash System, encontró a grupos de economistas desarrollando estudios en finanzas conductuales, mientras otros discutían implicaciones de la desregulación financiera de fines del siglo XX, que había desmontado un aparato de protección levantado sobre las ruinas que dejaron la Gran Depresión de los años 30 y la guerra y postguerra mundiales que siguieron.

Si el propósito de la cripto economía se limitara a conectar teoría de juegos, diseño de mecanismos y criptografía, su alcance se reduciría a lo que admitan supuestos de racionalidad neoclásica. Si, en lugar de pretender constituir una nueva disciplina, se convierte en un campo de encuentro de profesiones muy diferentes, con distintas posiciones dentro de cada una, puede convertirse en un área de estudio que impulse interacciones hacia novedades inimaginables al día de hoy.

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