¿Quién no quiere, en menos tiempo y con menor esfuerzo, incrementar el valor empresarial, reducir costos, aumentar la rentabilidad, hacer crecer el negocio y quedarse con el trozo más grande del pastel en su sector?
Ciencia de datos, ejecución de tareas rutinarias y diseño de estrategias son algunas de las funciones que directivos y dueños de empresa anhelan ver desempeñadas por agentes de IA (Artificial Intelligence) y herramientas tecnológicas especializadas, después de cada nueva disertación consumida respecto al salto tecnológico que experimenta actualmente el mundo.
💬 «Ciencia de datos, ejecución de tareas rutinarias y diseño de estrategias son algunas de las funciones que directivos y dueños de empresa anhelan…»
En la actualidad, donde miremos hay una conferencia en línea o un foro presencial con mesa de expertos que describen a detalle las bondades y, sobre todo, la urgencia de implementar soluciones tecnológicas en el negocio. Desde los procesos operativos hasta el marketing , pasando por el servicio al cliente, la logística, la calidad, la administración y las finanzas, son áreas, sin lugar a dudas, que requieren incorporar las nuevas tecnologías disponibles como, por ejemplo, la Inteligencia Artificial (IA).
Visionar la actualización tecnológica del negocio y sus beneficios puede ser un acto muy fácil de soñar, y puede eclipsar la ardua y compleja tarea de aplicar tecnología. Implementarla con éxito en las empresas demanda la existencia previa de un liderazgo robusto que sepa gestionar con firmeza y estrategia todas las variables que comprende la gerencia de proyectos de tecnología de la información.
Pretender liderar la competencia sin liderarse es un juego muy peligroso
Miles de dólares a la basura y tiempo invertido en intentos fallidos por integrar innovaciones tecnológicas son causados por errores al momento de gestionar proyectos, debido a la premura por obtener resultados extraordinarios en función de las ventajas competitivas que prometen las nuevas tecnologías.

He visto proyectos millonarios derrumbarse o estancarse luego de adquirir infraestructura pesada y verse forzados a detenerse. Pasan de tener un equipo calificado, enorme y especializado en diversas áreas de TI, a convertirse en un modesto departamento de soporte técnico conformado por dos personas, tras un gigantesco fracaso de implementación.
No es de extrañar que, en el último estudio de 2025 del Massachusetts Institute of Technology (MIT) (Sitio Oficial del MIT), una de las universidades de investigación más prestigiosas y reconocidas del mundo, se revelara que el 95 % de los proyectos piloto de implementación de IA empresarial fracasan, como resultado de la omisión de elementos clave en la gestión del proyecto, los cuales pueden ser evitados con un liderazgo capaz de ejecutar estratégicamente.
¿Tecnologías emergentes? ¡Líderes urgentes!
Como ya vemos, la tecnología per se no trae el milagro integrado. Los resultados deseados requieren una gestión precisa que anticipe escenarios, maneje los cambios propios de la tecnología digital y contemple las variables que implica ejecutar. Un líder competente sabe que lo meramente técnico no es suficiente: hay un elemento crucial para el éxito de los proyectos tecnológicos: las personas.
Que las cosas pasen o no pasen, y que pasen como se desea, depende de la participación de las personas que laboran en la empresa y fuera de ella, vinculadas al proyecto. Y es aquí donde se precisa un líder despierto, que movilice toda la energía necesaria dentro de la organización para el logro, a través de planes minuciosos sostenidos por una estrategia relacional, piedra angular de las unidades de TI, como lo llama Mark D. Lutcher en su libro Dirigir las TI como un negocio (2005).

Liderar primero
En mi experiencia liderando proyectos de TI, entiendo que son múltiples los elementos que definen el éxito en la implementación de la tecnología. Pero si debo escoger tres indispensables a considerar antes de adquirirla, serían:
- Propósito. Definir claramente para qué estamos incorporando tecnología. Si implementarla en un proceso no aumenta el valor determinante del negocio, ese proceso no puede estar incluido en el plan.
- Entender el negocio y la cultura organizacional. Primero hay que comprender el negocio, hacia dónde va y de dónde viene, y cómo es su dinámica interna, para diseñar rutas viables.
- Relaciones de confianza. Las relaciones construidas a base de conexión real y comunicación continua, suman apoyo al proyecto y, frente a cualquier adversidad, permiten reorientar esfuerzos con fluidez.
La tecnología es el gran aliado que ningún directivo empresarial debe ignorar. Es un medio que exige habilidades gerenciales que estén en la misma frecuencia expansiva.