Luego de los desafortunados eventos naturales ocurridos en Venezuela el pasado mes de junio, vemos cómo la tecnología, al servicio del bien común, puede actuar como una plataforma para transformar la solidaridad en acciones concretas y responder a momentos de gran urgencia.
Durante momentos tan críticos, observamos cómo la tecnología desempeñó un papel importante antes y después de los acontecimientos. Por un lado, el sistema de alertas sísmicas de Google, habilitado por sensores integrados en dispositivos Android, brindó una ventana de tiempo vital para cientos de miles de venezolanos.
De igual manera, también surgieron múltiples expresiones de solidaridad digital que tomaron forma como respuesta colectiva espontánea. Todas ellas con un punto en común: aprovechar la tecnología para coordinar y organizar ayuda a quienes más lo necesitaban.
💬 «“Iniciativas solidarias con un punto en común: aprovechar la tecnología para coordinar y organizar ayuda a quienes más lo necesitaban”«
Mientras la infraestructura de comunicaciones tradicional enfrentaba severas dificultades, las redes sociales se convirtieron en el epicentro de una organización ciudadana donde diferentes profesionales venezolanos, dentro y fuera del país, se aliaron para crear iniciativas de apoyo, facilitar la comunicación y movilizar recursos.
Uno de los esfuerzos más visibles, fue la aparición de páginas web y plataformas digitales colaborativas, creadas con el apoyo de herramientas de Inteligencia Artificial (IA), destinadas a reportar personas desaparecidas, coordinar centros de acopio, visibilizar refugios y centros asistenciales, así como también conectar voluntarios con organizaciones que trabajaban directamente en zonas afectadas.
Por otro lado, la urgencia de canalizar recursos económicos de forma inmediata para atender la situación también encontró soluciones en la tecnología. En el ámbito mundial, numerosas iniciativas del ecosistema cripto y fintech tomaron forma para dirigir apoyos, donativos y sumar recursos de forma inmediata mediante el uso de activos digitales y tecnología blockchain .
💬 «En el ámbito mundial, numerosas iniciativas del ecosistema cripto y fintech tomaron forma para dirigir apoyos, donativos y sumar recursos de forma inmediata…»
Grandes plataformas de intercambio, como Binance y OKX, activaron fondos de emergencia destinados a distribuir ayuda directa en las cuentas de usuarios ubicados en las zonas más afectadas, mientras que otros como Bitso, movilizaron canales de donación en criptomonedas destinados a concentrar ayuda humanitaria.
A estas iniciativas, también se sumaron otros esfuerzos comunitarios por parte de miembros del ecosistema cripto, quienes iniciaron campañas de recolección de donaciones en bitcoin y stablecoins para brindar asistencia directa a los más afectados.
Paralelamente, desde el lado institucional, la Academia Blockchain, Trading y Cripto de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), anunció la creación de un fondo de emergencia para canalizar donaciones en criptomonedas destinadas a brindar apoyo y colaborar con la situación.
Por su parte, la startup Yummy, habilitó una campaña de donaciones para recaudar fondos, incluyendo criptomonedas, que se destinaron a iniciativas concretas en materia de conectividad, logística, adquisición de insumos y equipos médicos, entre otras.
Durante momentos difíciles, la respuesta debe ser inmediata para quienes necesitan ayuda. En conjunto, estas acciones demuestran la capacidad de conectar a personas que, aun estando a miles de kilómetros de distancia, encuentran mecanismos ágiles para apoyar una causa común.
Además del trabajo de los equipos de emergencia, voluntarios y organizaciones humanitarias, y la respuesta ciudadana con resiliencia, solidaridad y apoyo mutuo, la dolorosa situación vivida en Venezuela nos muestra cómo la tecnología con propósito, lejos de ser un entorno frío y distante, puede ayudar a la hora de afrontar grandes desafíos.
💬 “la tecnología con propósito puede ayudar a la hora de afrontar grandes desafíos”
Porque la tecnología humanizada, lista para servir al bien común, demuestra que la solidaridad que nace desde los espacios digitales que habitamos, también puede acompañar, apoyar y ser parte de los esfuerzos para resistir las adversidades por parte de una sociedad resiliente y con la voluntad de volver a levantarse.