Lo que bancos globales ya están aprendiendo

Hace unos días, conversando con un amigo del mundo criptofinanciero sobre lo rápido que está cambiando la perspectiva bancaria en otros países, compartió conmigo una idea que me llamó a la reflexión: “La perspectiva que tú puedes dar es muy afinada, sobre todo por tu experiencia. No es colorear nada de rosa, no es ponerse woke ni feminista. Es simplemente mirar donde otros no miran”. Y pensé: de eso se trata, de afinar la puntería.

En Venezuela sabemos lo que significa ver y sentir históricamente los desequilibrios del sistema financiero por variables endógenas y exógenas. Hemos vivido reconversiones, hiperinflación, corridas bancarias, restricciones cambiarias externas y, como una de las respuestas, un gran sector de la población adoptó el uso de criptoactivos que se fue transformando de la curiosidad a la necesidad de respaldar la economía de individuos y empresas.

Somos un laboratorio vivo de finanzas alternativas; sin embargo, el abordaje interno y el desconocimiento nos dejan un paso atrás fuera del ecosistema internacional. Grandes bancos del mundo están generando nichos de negocio, y ahí está la lección que necesitamos aprender.

💬 «Somos un laboratorio vivo de finanzas alternativas; sin embargo, el abordaje interno y el desconocimiento nos dejan un paso atrás fuera del ecosistema internacional.»

No es un capricho tech, es una realidad en pleno desarrollo

Pongámonos en la posición de un gerente bancario tradicional. Estudió economía y finanzas, sabe de tasas de interés, de riesgo crediticio y encaje legal. Pero un día le piden evaluar si el banco puede:

Y la respuesta sincera, en privado, es: “no sé ni por dónde empezar”.

Esa realidad no es un pecado, es un llamado de atención estratégico. Mientras nos debatimos en proyectos fintech, en la utilidad de exchanges nacionales con implicaciones y sanciones, en el mundo financiero internacional ya están desarrollando productos y servicios, tal como veremos a continuación.

Santander en 2019 emitió un bono de 20 millones de dólares en la blockchain pública de Ethereum, usando un smart contract que automatizaba el pago de cupones. Fue uno de los primeros en hacerlo, demostrando que las deudas corporativas podían liquidarse en minutos, no en días. Este grupo, además, controla la plataforma we.trade, que utiliza DLT (tecnología de libro distribuido) para financiar el comercio exterior entre pymes en Europa.

BBVA, ese banco que tiene presencia ibérica no se quedó atrás, y lanzó en Suiza su servicio de compraventa y custodia de bitcoin y Ethereum. En 2021 desarrolló la integración de criptoactivos directamente a la app, con los mismos estándares de seguridad que cualquier cuenta en euros. Para fortalecer este lanzamiento, su división de Banca de Inversión en EE. UU. ya está tokenizando bonos para agilizar emisiones.

CaixaBank optó por formar a sus ejecutivos con programas de certificación blockchain, colaborando con universidades y hubs tecnológicos. No se trata de minar, comprar o vender cripto, sino de entender qué significa “custodia cualificada” bajo la regulación europea MiCA, y cómo integrar pagos tokenizados sin romper el compliance.

Del otro lado del Atlántico, la historia es aún más contundente.

JPMorgan Chase, el banco más grande de EE. UU., creó su propia moneda digital, JPM Coin, para mover dólares entre clientes institucionales sobre su red privada Onyx. ¿Para qué? Para liquidar operaciones en tiempo real, sin esperar los tiempos estándar de validación de los bancos corresponsales. Su CEO, Jamie Dimon, que antes llamaba “fraude” a Bitcoin, hoy tiene un equipo de más de 200 personas dedicadas exclusivamente a blockchain.

Goldman Sachs relanzó su mesa de trading de criptoderivados y ofrece a sus clientes de banca privada exposición a Ethereum y bitcoin. Lo interesante no es solo la venta de cripto, sino que investigan cómo tokenizar activos tradicionales, como bienes raíces y arte, para darle liquidez a mercados que aún no son transables.

💬 «Su CEO, Jamie Dimon, que antes llamaba “fraude” a Bitcoin, hoy tiene un equipo de más de 200 personas dedicadas exclusivamente a blockchain.»

¿Y qué tiene que ver esto con una mirada femenina?

Mucho, aunque no parezca. En Venezuela, las mujeres hemos ido tomando un rol protagónico en todos los ámbitos: profesionales, empresariales y académicos. Hemos desarrollado una sensibilidad para distinguir lo que es especulación vacía y lo que es una herramienta de progreso e inversión real. Cuando veo un banco europeo invertir en formación para su grupo directivo buscando adecuarse a la nueva nomenclatura digital y desarrollar nuevos productos, entiendo lo que hablaba mi amigo en relación con tener una perspectiva más “afinada”. No es cuestión de género, sino de enfoque. Es aportar a la banca tradicional una propuesta más pragmática, con cautela, sin perder la prospectiva.

Cuando BBVA elige a la ingeniera Alicia Pertusa como líder del área de activos digitales, está aprovechando un talento con educación financiera adaptada al siglo XXI.

En Venezuela sabemos usar wallets, sabemos qué es un USDT para proteger el salario y las inversiones particulares. Lo que no hemos hecho es formar ejecutivos para que entiendan que la blockchain no es solo criptomonedas, sino una nueva manera de hacer auditoría, de emitir microcréditos, de certificar propiedades agrícolas e industriales, en pro de la transparencia de la administración de los fondos públicos y privados.

Finalmente, la educación financiera 3.0 no es un lujo de gurús tecnológicos. Es una necesidad básica, como cuando aprendimos a hacer transacciones a través de la banca en línea, solo que la materia es más densa y el costo de no entenderla puede dejar fuera a países enteros.

Nosotros tenemos la ventaja de ser usuarios activos del ecosistema global y de convertir ese capital y experiencia en conocimiento formal y estratégico, para brindar mejores servicios adaptados a nuestra realidad y a las necesidades globales económicas y financieras.

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